Loading…

Noticias & Eventos

Desde la construcción de España como nación contemporánea, su propia configuración regional, social, política y cultural ha sido objeto de un debate casi permanente. Desde todos los posicionamientos ideológicos se ha defendido una idea de lo que debía ser España como nación, del sentido en el que debía progresar, de sus carencias sociales y culturales y, no solo desde una perspectiva política sino que también se ha expresado incluso simbólica y artísticamente con diferencias también notables.

Conocer algunos de estos posicionamientos y propuestas desde la política, el ejercicio del poder o la expresión artística es la base con la que hemos reunido a especialistas destacados que nos van a ofrecer su interpretación sobre como personajes relevantes representaron visiones diferentes, en un tiempo que situaríamos entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial.

Curso dirigido por la profesora Josefina Martínez. Centro asociado UNED Ponferrada, noviembre 2021

 

¿Un ala izquierda en el PSOE? Historia de una corriente de opinión. Prólogo a Guillermo León, Peleando a la contra. Una historia de Izquierda Socialista, Madrid, CEPC, 2020

 

La publicación de un libro que supone la culminación de diez años de colaboración docente e intelectual constituye, sin duda, una gran satisfacción. Un proyecto doctoral que empezó con la pregunta de por qué no se había consolidado un ala izquierda en un partido político centenario como es el PSOE durante la actual España democrática.

Se trataba de un proyecto de historia política reciente que fuera más allá del periodo de la transición y que cubriera la larga etapa protagonizada por los gobiernos de Felipe González, cuando había transcurrido poco más de una década desde el final de la primera época socialista en el poder y también finalizaba el período protagonizado por José Luis Rodríguez Zapatero.

En efecto, en 2011 la Asociación de Historiadores del Presente organizó el congreso internacional “Historia de la época socialista. España, 1982-1996”, que dio lugar a la publicación de unas actas y un libro colectivo. Hasta entonces, la historiografía sobre el PSOE solamente había llegado a 1982 debido a la dificultad de abordar el período posterior de gobierno a causa de las limitaciones de acceso a las fuentes primarias y a la complejidad de abordar la trayectoria de las organizaciones socialistas junto a la acción de gobierno.

El estudio de una corriente de opinión del PSOE, reconocida oficialmente en 1983, añadía aún más dificultad al proyecto de investigación. La sólida formación interdisciplinar y madurez de Guillermo León, así como su entusiasmo investigador, constituían, en cambio, armas para contrarrestar esos hándicaps.

La ausencia de un archivo central de Izquierda Socialista implicaba la localización a lo largo de la geografía de España de colecciones documentales privadas al mismo tiempo que recogía fuentes orales con la estrategia del testimonio de las elites más que una serie de relatos de vida. La investigación implicaba acercarse no sólo a la trayectoria de una serie de personalidades y cuadros políticos, sino que trataba de escudriñar la organización de la base del PSOE, y las limitaciones del modelo organizativo en una época de construcción también del Estado de las Autonomías. De este modo, nos acercamos también a la problemática de la reorganización del PSOE desde una perspectiva territorial a través de encuentros científicos promovidos por el Centro de Investigaciones Históricas de la Democracia en España (CIHDE), grupo investigador de la UNED.

A mitad de la década pasada se fueron abriendo a los investigadores archivos como el del PSOE en democracia hasta 1990 (fondo Ajalvir) en la Fundación Pablo Iglesias y se constituyó la Fundación Felipe González, que ha ido digitalizando algunos fondos de correspondencia y cuadernos de notas. No obstante, la investigación de León Cáceres se ha beneficiado más de colecciones documentales de miembros del Comité Federal depositadas no sólo en la Pablo Iglesias también en otras instituciones, como la Fundación Francisco Largo Caballero.

El PSOE del exilio, refundado en la posguerra, había tratado de superar las corrientes y divisiones internas con un modelo de partido hipercentralizado, de partido “bloque”. La renovación de los primeros años setenta se había promovido desde sus órganos centrales sin acceder a una refundación con las nuevas formaciones socialistas, al modo francés que había sustituido a la vieja SFIO por el nuevo partido socialista de Mitterrand. Para ello, el PSOE formalmente había federalizado al partido absorbiendo a la mayor parte de los nuevos grupos socialistas de carácter nacional y regional entre 1976 y 1978. Se trataba de que el PSOE fuera como los gajos de una naranja más que un racimo de uvas. Sin embargo, el Partido Socialista siguió siendo una organización muy centralizada, que solamente con la creación de estructuras de poder territorial paralelas a la consolidación del Estado de las Autonomías y la propia acción de gobierno a todos los niveles fueron restando poder a Ferraz.

Por tanto, como explica adecuadamente Guillermo León, tanto la cultura socialista, muy contraria a las facciones organizadas, como el crecimiento del poder de los líderes regionales dificultaron sobremanera la consolidación de las corrientes de opinión. El hiperliderazgo de Felipe González, que llegó a ser calificado de “felipismo”, también neutralizaba las apelaciones al pluralismo de Izquierda Socialista. Solamente la existencia de una pluralidad de grupos socialistas ilegales durante el tardofranquismo en regiones como Valencia, Cataluña y Madrid, permitió la pervivencia de la corriente de opinión Izquierda Socialista al final del período estudiado.

La coyuntura decisiva para el futuro de Izquierda Socialista fue el debate en torno al referéndum sobre la OTAN. Defensora de la histórica subcultura pacifista obrera, la Corriente había asumido el neutralismo activo contrario a los Bloques de la Guerra Fría. Un neutralismo antiimperialista que fue una modulación ideológica de la nueva izquierda antifranquista.

El autor define también lo que denomina como “dilema congénito” de Izquierda Socialista (IS) entre respetar la disciplina de partido y la oposición a las políticas y a la deriva ideológica del PSOE. Muchos de sus cuadros fueron expedientados mientras que otros eran cooptados por la línea mayoritaria con puestos de representación o de gestión. Otros líderes, como Luis Gómez Llorente, optaron por retirarse de la esfera pública o vieron frustrada su carrera política, como Francisco Bustelo y Pablo Castellano, pasando brevemente a militar en Izquierda Unida.

Hubo alguna otra tentativa de constituir nuevas corrientes de opinión, como la denominada Democracia Socialista, así como la creación de plataformas de debate político, a las que se acercó IS intentando consolidar un ala izquierda. Sin embargo, ni la “desavenencia” entre el PSOE y la UGT ni el conflicto entre “renovadores” y “guerristas” permitieron el crecimiento de la Corriente hasta lograr consolidar una fuerte ala izquierda.  La ausencia de diferencias ideológicas decisivas entre los seguidores de Alfonso Guerra y los llamados “renovadores” quedó demostrada no sólo con el cierre de filas ante los ataques de la derecha y el acoso mediático sino con la opción en 1993 de un acuerdo de apoyo parlamentario al gobierno del PSOE en minoría con los nacionalistas catalanes frente a la apuesta de la Corriente por la unidad de acción de la izquierda.

Izquierda Socialista fue, entonces, cercana a la figura de Largo Caballero y en menor medida al secretario general del PSOE en el exilio, Rodolfo Llopis, aunque algunos pocos cuadros también se sintieran cerca de Juan Negrín. La fidelidad al marxismo les parecía más identificable con la personalidad de Caballero que con las del profesoral Julián Besteiro y el pragmático Indalecio Prieto, mucho más reivindicados por la mayoría del partido. No obstante, los años de la transición y de gobierno socialista, tiempo del discurso hegemónico de la reconciliación, no era un momento de especial sensibilidad hacia la “memoria democrática”.

En la batalla por la sucesión del liderazgo de Felipe González, abierta desde el comienzo de los años noventa, Izquierda Socialista lanzó incluso testimonialmente la candidatura de Fernando Morán. Fuera ya del tiempo estudiado, la Corriente apoyó la candidatura de Josep Borrell en las primeras primarias y contribuyó después al triunfo de Rodríguez Zapatero frente a José Bono en el año 2000.  Finalmente, su apoyo al modelo de partido de las primarias ha sido una contribución de Izquierda Socialista en su lucha por la democracia interna, una especie de legado para el momento actual, aunque quizá contradictorio con la defensa de un modelo de partido plural de corrientes de opinión frente al hiperliderazgo y al presidencialismo.

A mi juicio, el factor decisivo en el fracaso de la Corriente para consolidar un ala izquierda del PSOE residió en su refundación en la posguerra como organización hipercentralizada, superadora de las divisiones internas de los años de la Segunda República. La renovación de los años setenta, simbolizada por el Congreso de Suresnes, y la absorción de nuevas formaciones socialistas no rompieron con ese modelo organizativo. A esto se añadió la construcción del Estado de las Autonomías en la España actual. El poder institucional de los responsables autonómicos no alentaba la tolerancia de corrientes.

A modo de conclusión, se puede decir que el libro del profesor Guillermo León no sólo es una de las obras más importantes sobre la historia del PSOE en democracia, siendo de obligada referencia para los historiadores del tiempo presente y los científicos sociales, sino que constituye una contribución relevante para el crecimiento de la cultura democrática de los ciudadanos españoles.

 

Abdón Mateos

 

 

Ángeles Egido ha dirigido este curso de verano de la UNED en Madrid e impartido la conferencia "Manuel Azaña, una vida por la República"

En relación con Manuel Azaña, siempre se ha especulado sobre qué prevaleció en él: su condición de político o su condición de intelectual. En este curso se tratarán ambas facetas del personaje que, a nuestro juicio, representa la perfecta simbiosis entre el intelectual con vocación política y el político con vocación intelectual. Especialistas del ámbito académico, periodístico y cultural explicarán su conexión con las vanguardias europeas y con otros intelectuales de su época en el marco de la Edad de Plata de la cultura española y la impronta de su figura en el imaginario popular, además de su obra desde el Gobierno, analizando su reforma del Ejército o su visión del problema catalán y su apuesta decidida por la democracia, que él consideraba fundamentalmente como “un avivadora de la cultura”.

Mesa redonda en torno al libro de Óscar Alzaga con la participación del Rector de la UNED, la directora del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales y los investigadores del CIHDE Abdón Mateos y Natalia Urigüen. Madrid, CEPC, 20 octubre, 18 horas

La construcción de la transición (elobrero.es)

El centro asociado de la UNED en A Coruña, junto al Ayuntamiento, organiza el segundo encuentro La "memoria democrática", a debate, en noviembre de 2021, dedicado al proceso de la transición. Los historiadores defendemos potenciar el conocimiento histórico del pasado, a través de la enseñanza en todos los niveles educativos del periodo 1931-1982 y la potenciación de la investigación de las luchas para la construcción de la democracia en España

Enlace a las Primeras Jornadas de diciembre de 2020. Primera Mesa redonda coordinada por Emilio Grandío, con Fernando Martínez, Ángel Viñas y Xosé M. Núñez Seixas

 

https://www.youtube.com/watch?v=CvqlKtQoaCk

Abdón Mateos ha impartido la conferencia "El PSOE, entre la hegemonía política y las crisis ideológicas" en el Seminario Internacional del proyecto Jean Monnet  Civil Society Organizations and Policy Making in the EU, desarrollado en la Universidad de Cádiz

El Programa 2000fue elaborado entre 1987 y 1990 en contexto del final de guerra fría, a partir de encuentros de Jávea de la fundación Sistema. Al mismo tiempo, fue creada la revista El Socialismo del Futuro, con el objetivo de incorporar a intelectuales destacados europeos provenientes del comunismo, con la expectativa un tanto triunfalista de aglutinar  lo que se denominó "la casa común de la izquierda". Una de las primeras firmas fue Luciano Pellicani, un politólogo socialista, colaborador habitual de la revista Leviatán de la Fundación Pablo Iglesias, que constataba la crisis del socialismo marxista, reivindicando el mercado y la autogestión, al tiempo que recordaba al socialista utópico Proudhon. El todavía vicepresidente gobierno y vicesecretario del PSOE, Alfonso Guerra, fue el  impulsor de esta revista y del Programa 2000, donde expresaba que los partidos obreros habían dejado de ser clasistas para ser populares o interclasistas y que el socialismo debía recoger aspiraciones de diversos colectivos sociales en nueva sociedad con otro tipo de organización del trabajo.

En ese contexto, los socialistas intentaron la apertura al movimiento ecologista y al feminismo, además de a los colectivos comunistas provenientes del PCE. Esa apertura respondía a una crisis de hegemonía producida por la desavenencia con UGT que había culminado con la huelga general de diciembre de 1988, aunque todavía se preservara una estrecha mayoría en las elecciones de 1989. La crisis de hegemonía fue acompañada por una lucha por el poder interno entre los llamados "renovadores" y los "guerristas" ante la perspectiva de la sucesión de Felipe González.

 

Subcategorías

Archivo Testimonios

Fondo de testimonios orales y escritos de políticos, sindicalistas e intelectuales, recogidos entre 1984 y 2020. Disponibles bajo licencia Creative Commons - Atribución-NoComercial 4.0 Internacional.

© 2020-2021 CIHDE. Licencia Creative Commons - Atribución-NoComercial 4.0 Internacional.
Hecho por EL OBRERO